Por muchos años y por azares del destino, mi vida laboral se ha enfocado en atender los procesos comerciales y de servicio al cliente de las empresas en las que he tenido la oportunidad de trabajar. Y menciono azares del destino, porque nunca pensé que mi foco profesional iba a ser el desarrollo de actividades comerciales. Sin embargo, las oportunidades laborales fueron abriéndome este camino y con el tiempo entendí que tenía potencial para relacionarme con los demás y que quizás ese era el principio para ser una vendedora exitosa.

Y aunque tenía facilidad para interactuar con otros ,lo que me permitía dar un buen servicio a mis clientes, soy consiente que muchas veces no entregaba lo mejor de mi, me tomaba personal los comentarios de mis clientes, si el cliente era “complicado” no le ayudaba igual a aquel que era querido conmigo y al final los resultados eran aceptables unos meses y otros meses no se cumplían las metas;  al final de cada mes siempre hacía un análisis de lo sucedido y casi siempre concluía que la responsabilidad de los resultados era de los demás, del clima, de la situación política del país, etc, pero no reconocía que era mía, porque estaba desconectada con la necesidad del cliente y mi interés solo era atender al que me caía bien para ver si lograba venderle.

Desconocía el impacto positivo que tiene el amar lo que haces, amar cada uno de mis clientes y entender que cada uno es un mundo, que tiene necesidades diferentes, formas de pensar diferente y tipos de personalidad diferente que muchas veces no eran compatibles con la mía y que los clientes que mas retos me ponían no eran los que me traían problemas como pensaba, si no los que me ayudaban a entender como mejorar mis procesos y como crecer como profesional.

Hoy por hoy y después de casi 10 años trabajando para el negocio inmobiliario y constructor, llevo varios años investigando y estudiando como lograr ser exitosa y encontré que la clave de nuestro negocio, ha sido ser inspiradores en la vida de nuestros clientes, generar relaciones de alto valor, ser asesores incondicionales y entregar lo mejor de nosotros. Cuando entendí esto y lo transmití a mi equipo de trabajo, los resultados cambiaron considerablemente de manera positiva, porque se volvieron una consecuencia de dar lo mejor de nosotros. Es decir, los resultados por los que se mide mi equipo de trabajo se volvieron fáciles de cumplir porque desarrollamos procesos de atención a nuestros clientes que generan valor y perduran en el tiempo.

Eso hacemos actualmente en Constructora 1A y comparto con ustedes en este blog mi experiencia, para que si en su vida laboral aun no están conectados con la emoción de sus clientes, empiecen a dar lo mejor de ustedes, a amar su profesión y así verán como cambiarán considerablemente sus resultados y lograrán el éxito que tanto sueñan y merece

Por: María del Pilar Sánchez

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